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MSXBlog de Konamito : Entrevista a Ronald van Ginkel Leer


Ronald van Ginkel formó parte del staff de la editorial Manhattan Transfer, conocida por todos nosotros principalmente por las revista MSX-Club y MSX-Extra. También fue el autor de dos juegos para MSX publicados bajo el propio sello de la editorial (T.N.T. y Matamarcianos) así como un  programa escrito en BASIC publicado como listado en el número 27 de MSX-Club: Tesoro.

Después de hacer un poco de investigación por la red contacté con Ronald interesándome el realizar una entrevista para que nos contara cosas de su etapa en la editorial, al frente de las revistas y su relación con el estándar MSX. Unos días después recibí su respuesta y tras unos emails de intercambio, aquí tenéis las preguntas y sus respuestas:

¿Cómo comenzaste a trabajar en Manhattan Transfer?

Empezando por el principio ….

Hace muchos muchos años me regalaron un Hitbit 16K por navidades con un solo juego con el que estuve jugando varios meses hasta que ya por aburrimiento empezé a leer el manual que acompañaba al “ordenador” y empecé a tontear con el BASIC.

Al cabo de un tiempo ya había hecho unos cuantos juegos y como por esa época era asiduo de Input MSX pensé que quizá querrían comprar alguno de los juegos, y ni corto ni perezoso fuí a verles con mis juegos bajo el brazo y salí con un talón de unas 100.000 pesetas de la fecha (si si, 600 eurazos).

Antes de publicar mis juegos, Input MSX cerró por lo que nunca vieron la luz.

Como seguía haciendo juegos y animado tras la buena experiencia de Input MSX, me acerqué a Manhattan Transfer a ver si les interesaban mis juegos. Aquí ya no fue tan fácil (aunque alguno publicaron en la revista). Allí conocí a Willy Miragall quien me comentó que les interesaban más bien artículos técnicos, críticas de juegos y pokes de vidas infinitas.

Dicho y hecho, por un lado, comencé a hacer críticas y tutoriales de juegos. La verdad es que era un lujo ir a la redacción donde tenían 4-5 juegos recien salidos para que jugase y escribiese sobre ello (¡y curiosamente, me pagaban por hacerlo!).

Y por otro lado empecé a aprender ensamblador con lo que por un lado pude tener una sección propia (el rincón del ensamblador) y por el otro pude construirme una herramienta para “pokear” juegos (la herramienta me permitía desensamblar al vuelo, modificar código, buscar cadenas de texto o instrucciones concretas, por ejemplo el habitual DEC HL). Ahora, cuando me pasaban un juego, jugaba unas horas hasta que me “cabreaba” de que me matasen todo el raro y me ponía a buscar vidas infinitas y otro tipo de pokes curiosos (tener dinero, poderes, etc.) lo cual al final era más divertido que jugar en sí.

Y así seguí durante bastante tiempo hasta que se acabó (y la verdad es que no me acuerdo si fue porqué cerró la revista, porque al comenzar la universidad ya no podía con ello).

¿Cómo era trabajar en una revista que apenas recibía apoyo de las casas comerciales?

Como yo era un colaborador externo la verdad es que poco sabía de todo eso. Tengo la sensación de que algo de apoyo (publicidad) sí había, pero no me suena que hubiese problemas económicos por ese motivo.

¿Guardas buenos recuerdos de tu etapa allí?

Si claro. Normalmente iba los viernes desde Castelldefels (tren, metro hasta Lesseps y luego un paseíto para llegar a la redacción) para entregar los trabajos (no existía el correo electrónico), para recoger juegos y la revista si había salido el nuevo número. Yo era feliz, disfrutaba mucho lo que hacía y además me pagaban por ello. Y que mi nombre apareciese en la revista pues que quieres que te diga, me hacía sentir “guai”.

¿Estás al tanto de las noticias que se producen en el mundillo MSX?

Pues no. Me he enterado gracias a tí,. Yo era algo que daba por “muerto” y como mucho me había instalado un emulador hace unos años para poder leer unos diskettes que encontré recogiendo un día (momento “remembering”)

Después de más de 30 años de existencia, ¿qué te parece que el MSX siga vivo con desarrollos de software y hardware?

Por un lado me deja anonadado, la tecnología ha avanzado tanto que MSX digamos que es de otra era por lo que que aún haya una comunidad detrás me deja totalmente sorprendido. Voy a tener que dedicarle un tiempo a vuestra web para ponerme un poco al día, que tengo mucha curiosidad.

Cuéntanos alguna curiosidad o anécdota de tu etapa en Manhattan Transfer

Uf, hace más de 30 años. Quizá uno de los recuerdos que aún perduran es cuando al publicar el juego “TNT” me dejaron acompañarles a la “fábrica” donde producían los cassettes, lo cual para mi fue toda una experiencia viendo las máquinas que utilizaban para grabar los cassettes y hacer la producción.

Con el paso de los años hemos llegado a la conclusión de que algunas de las noticias que se publicaban en las revistas eran inventadas o manifiestamente falsas. ¿Por qué lo hacíais?

Me temo que yo vivía en otro mundo ya que no percibí nada de esto. Lo único que me chocó es que cuando hacía la crítica de los juegos, me gustaba poner una sección de cosas buenas y otra de cosas malas. Desde redacción me “pidieron” que no pusiese lo de las cosas malas (con lo que supongo que algo de financiación sí recibían por parte de los productores de juegos).

Me comentaste en nuestros intercambios de mensajes que tenías contacto con otros miembros de la editorial, ¿con quiénes?

Alberto Castillo, que es un amigo de la infancia y que actualmente trabaja conmigo. Al empezar a trabajar en Manhattan, le pasé algún juego para que hiciera una guía de cómo resolverlo (el de El Hobbit fue épico) y a partir de aquí me acompañó muchas veces a la revista y pasó a ser un colaborador habitual más.

Staff de la revista MSX-Extra: aparecen Willy Miragall, Joaquín López, Alberto Castillo y el propio Ronald

Con Joaquin López también he tenido mucho contacto (casualmente también vive en Castelldefels) ya que tuve una época en la que vendía PCs y muchas cosas se las compraba a él.

Y con Willy Miragall he tenido mucho contacto ya que colaboramos a nivel profesional durante muchos años. Ahora quizá hace un par de años que no he vueltro a contactar con él.

Tanto MSX-Extra como MSX-Club fueron siempre revistas editadas en blanco y negro y recuerdo haber leído alguna vez que el motivo era la ínfima inversión de empresas en concepto de publicidad en vuestras páginas. ¿Era tan poco el apoyo que recibíais de las empresas de aquel entonces?

Me temo que poca cosa puedo aportar. La sensación en Manhattan no era precisamente que sobrase el dinero y de vez en cuando había un clima un poco tenso (el director de la revista tenía tendencia a alzar la voz a la mínima), pero lo que comentaba, yo era alguien bastante externo y no era algo que me afectase directamente.

Nos has hablado de cómo llegaste a Manhattan Transfer, pero ¿cómo fue tu salida?, ¿te hubiera gustado estar más tiempo allí?

Como comentaba antes, no me acuerdo de cómo acabó el tema. Me he descargado las últimas revistas por Internet y veo que en la penúltima aún aparece una artículo mío en el rincón del ensamblador (yo ya con 18 años y haciendo primero de Informática) por lo que supongo que acabó porque se acabó la revista. Como coincidió con una nueva etapa en mi vida imagino que tampoco le dí demasiada importancia.

¿Qué es lo que más recuerdas de la época de auge del MSX en España?

Fue toda una época con un montón de recuerdos, algunos que me vienen a la cabeza:

  • Estar ajustando continuamente con el destornillador el cabezal del cassette Computone para que se cargasen los juegos. Eso de estar esperando esos 5-10 minutos para cargar un juego de 8 o 10Kb atento al sonido por si fallaba a mitad….
  • Ir a El Corte Inglés a comprar juegos.
  • Programar en ensamblador. ¡Qué rápido iba todo!
  • Mi primera unidad de disco. Curioso porque solamente se podía eliminar el último fichero por lo que para borrar uno por medio había que borrar todos los que había delante.
  • Algunos juegos épicos como El Hobbit o Knight Lore.
  • Cuando pasé a un Yashica 32Kb, ¡uf! Nota: Imagino que Ronald se refiere al modelo Yashica YC-64 que fue el único MSX fabricado por esa marca y tenía 32Kb de memoria ROM.
  • Cuando pude trabajar con un MSX2 para un proyecto de Sony y de paso jugar con juegos de MSX2.

¿Cuál es tu juego favorito?

Uno de la época de MSX2: Laydock, porque los gráficos eran brutales (para esa época, se entiende) y porque pasé muchas horas jugando con mi hermano.

El juego favorito de Ronald: Laydock

A mí y a otros aficionados al MSX nos gustaría tener la oportunidad de reuniros a ti y a tus antiguos compañeros de la editorial para que nos contaseis cómo se llevaba adelante el trabajo de traer mes a mes las novedades del estándar MSX. ¿Te animarías llegado el caso a acudir a una reunión de usuarios de MSX para participar en una mesa redonda o charla?

Sí claro, aunque me temo que pocos recuerdos más me quedan de esa época…

¿Eres consciente de que tanto tú como tus compañeros de Manhattan Transfer gracias a vuestro trabajo verdaderamente pionero sois culpables de que a día de hoy hayan adultos que sigan disfrutando del MSX como el primer día? ¿Qué sientes al respecto?

Pues básicamente siento asombro. Realmente gracias a otras personas que publicaron sus programas en las revistas yo me pude iniciar en el mundo MSX y en la programación (con lo que finalmente acabé estudiando y trabajando en informática) por lo que, que yo además haya podido aportar un granito de arena para que otras personas también pudiesen introducirse o aprender nuevas cosas de ese mundo, lo encuentro la mejor forma de agradecer a los “pioneros” todo el trabajo que hicieron.

Bajo el sello de Manhattan Transfer lanzaste dos juegos: T.N.T. y Matamarcianos. Precisamente el primero fue preservado digitalmente hace unos meses habiendo permanecido hasta ese momento en estatus de  “desaparecido”. ¿Qué recuerdas de ellos?

Vaya, me haría ilusión poder “jugar” al T.N.T. para recordarlo. Matamarcianos lo puede bajar de un repositorio hace un par de años y pude echar unas partidas, lo suficiente para darme cuenta que ha envejecido muy mal .

Por lo que recuerdo, T.N.T. era un juego hecho en BASIC en el que se trataba de matar unos perros en una pantalla de plataformas, para ello había que coger barriles de explosivo, dejarlos cerca y activar un detonador. Uno de los pasillos tenía lava debajo y se abría y cerraba de forma aleatoria. Visto ahora en perspectiva, me resulta extraño que diese para un juego “publicable”.

T.N.T., un juego recientemente preservado

Y Matamarcianos fue un juego hecho a en ensamblador con mucho VPOKE (los sprites los utilicé para hacer las estrellas de fondo que se movían hacia abajo) y mucha velocidad (realmente habría estado bien hacer un pequeño retardo en el manejo del teclado, demasiado sensible) en el que un churro de “marcianos” iban bajando haciendo zigzag por la pantalla… y había que matarlos. Una vez muertos, aparecía la nave “gorda” (una especie de búho) que era más difícil de matar. Vamos, lo que viene siendo un juego original nunca visto.

Ronald, para finalizar, quisiera darte las gracias por acceder cordialmente a responder estas preguntas. Me gustaría que dirigieras algunas palabras a la comunidad MSX, muchos de ellos niños que crecieron con MSX-Extra y MSX-Club cada mes. Estoy seguro de que estarán encantados de leerlas.

Creo que a todos nos aportó mucho poder teclear esos programas que aunque sencillos nos dejaban entusiasmados ya que al haberlos tecleado era como si lo hubiésemos hecho nosotros mismos. A partir de aquí ya lo podíamos modificar y a veces mejorarlo aprendiendo programación por el camino (rudimentaria, pero programación a fin de cuentas).

Hoy en día ya no es concebible algo así, un juego se baja haciendo dos clicks y normalmente se le dedica muy poco tiempo ya que hay otros cien juegos más esperando su oportunidad. Todo va más deprisa y creo que el camino se disfruta menos, todo es demasiado fácil con lo que se pierde esa sensación de sentirse realizado.

Personalmente, la aportación de la que me siento más orgulloso es la sección de “El rincón del ensamblador”. Saber que a alguien le permitió abrir los ojos a ese otro mundo para mi es recompensa más que suficiente.

¡Un saludote muy grande desde Castelldefels!