07/04/2010
The Videogame Culture : Capcom y Konami: ¿qué os ha pasado?
En los tres lustros comprendidos entre 1985 y 2000 el mundo del videojuego maduró enormemente y pasó de ser un mero pasatiempo de unos pocos a toda una industria. En esos años tres generaciones de consolas comprendidas entre los 8 bits y los 32/64 bits nos enseñaron a plataformear con Mario o Sonic, a tener aventuras maravillosas con Link o Samus, a pasar miedo con Resident Evil o Silent Hill, a infiltrarnos con Metal Gear Solid, a explorar el espacio con las naves de R-Type o Gradius o a correr como el viento en Out Run o Gran Turismo.
Tres compañías desarrolladoras de hardware se llevaron buena parte del pastel, a saber, Sega, Nintendo y, en el último lustro, Sony. Pero, a pesar del buen hacer de estas compañías todo hubiera sido muy diferente sin el trabajo de las denominadas third parties. Namco, Virgin, Rare, Acclaim, Codemasters, Squaresoft, SNK, Electronic Arts y muchas otras plagaron de buenos -y malos- títulos los catálogos de nuestras sufridas consolas. Pero por encima de todas ellas siempre destacaron dos gigantes de la excelencia videolúdica: Capcom y Konami.
La primera nos ha regalado momentos inolvidables ante sagas como Street Fighter, Ghosts ´n Goblins, Resident Evil, Dino Crisis, Final Fight, Megaman, Pang o juegos como Mercs, Commando, 1942, Strider, King of the Dragons, Knights of the Round, Captain Commando, Cadillacs and Dinosaurs, Darkstalkers, UN Squadron...
Por su parte Konami nos ha entregado sagas como Contra, Metal Gear, Gradius, Twin Bee, Parodius, Silent Hill, Castlevania, Suikoden, Vandal Hearts, International Superstars Soccer -que acabaría convirtiéndose en Pro Evolution Soccer-, o juegos como TMNT IV Turtles in Time, Tiny Toons Adventures, Blades of Steel, Axelay, Batman Returns, el mejor Prince of Persia de la Historia -el de Super Nintendo-, Rocket Knight Adventures, Zombies ate my Neighbors...
Han pasado por recreativas y consolas durante años y años pero empezaron a decaer en la generación de 128 bits a pesar de mantenerse bien con sagas como Devil May Cry, Onimusha, los juegazos del estudio de programación Clover Studio -Okami, Viewtiful Joe, God Hand- o el enorme Resident Evil 4 por parte de Capcom, Metal Gear Solid 2 y -sobretodo- el 3, la saga Pro Evolution Soccer, Gradius V, Zone of the Enders 2, y los Silent Hill 2, 3 y 4 por parte de Konami.
Pero ¿qué ocurre en la generación actual?, ¿son suficientes un Resident Evil 5 copiándose mal a sí mismo, un Street Fighter IV hipervitaminado, un Lost Planet sin carisma, un Dead Rising -soplo de aire fresco-, mil entregas sin evolución -nunca mejor dicho- de Pro Evolution Soccer, un triste declive americanizado de la saga Silent Hill, la pseudo película con aspiración de guión de Lost a la que aspira MGS 4, o los tristes Castlevania en 3-D?
¿Crisis de ideas?, ¿fuga de cerebros?, ¿decadencia y... FIN?
Amigos, pónganse las pilas, fueron grandes, muy grandes, nos hicieron soñar a lomos de un pad sobre paletas de colores infinitas, scrolles mareantes, rutinas inquietantes, melodías inolvidables, protagonistas plenos de carisma, enemigos respetables, historias llenas de magia y buen hacer que imploran una vuelta a los orígenes.
Venga, ¿a qué esperan?, les necesitamos más que nunca. Y no olviden una cosa: pase lo que pase estaremos aquí. Esperándoles.













